Si tus metas te alejan del montón, pues aléjate de ellos.
Porque tu entorno tiene que ver con todo lo que conlleva llegar a ellas.
A veces crecer duele, no por el camino… sino por la gente que se queda atrás.
No porque sean malas personas, sino porque simplemente no quieren moverse, no quieren evolucionar, y prefieren quedarse en lo cómodo mientras tú te estás atreviendo a soñar más grande.
Cuando decides cambiar tu vida, también decides cambiar tus compañías.
No puedes avanzar cargando energías que te frenan, ni intentando convencer a quienes no quieren entender tu visión.
Tu paz es parte de tu meta.
Tu enfoque también.
Y la gente que te rodea influye más de lo que imaginas.
Así que si hoy te estás quedando sola, no te asustes: es señal de que vas en la dirección correcta.
Los que no suman se apartan solos cuando tu propósito empieza a hablar más fuerte que tus heridas.
El crecimiento siempre selecciona tu entorno… y también te libera.
Sigue. Avanza. No mires atrás. Tu meta te está esperando.
Con amor la autora.
Keila Reyes

No hay comentarios.:
Publicar un comentario