A veces el mundo, el entorno o incluso las personas más cercanas intentan influir en mis pensamientos, en mi manera de ver la vida, en las decisiones que tomo. Opiniones, miedos ajenos, expectativas que no me pertenecen. Durante mucho tiempo esas voces lograron confundirme.
Pero cuando una persona despierta, algo cambia para siempre.
Hoy sé que yo soy la creadora, directora y autora de mi camino. No camino en automático ni desde la aprobación externa. Camino desde la conciencia. Desde la certeza de quién soy y hacia dónde voy.
Pueden intentar sembrar dudas, proyectar sus propias heridas o imponer ideas que no resuenan conmigo, pero ya no tienen el mismo efecto. Porque un despertar espiritual no se trata de saber más, sino de recordar quién eres. Y cuando recuerdas eso, nada externo puede desviar tu crecimiento.
Antes reaccionaba. Hoy elijo.
Antes me perdÃa en el ruido. Hoy escucho mi voz interior.
Antes dudaba de mÃ. Hoy confÃo.
No es arrogancia, es claridad. No es aislamiento, es coherencia.
He aprendido que no todo lo que llega merece quedarse, y que proteger mi energÃa también es un acto de amor propio.
Sigo creciendo, sigo aprendiendo, pero ya no me dejo definir por el entorno. Camino firme, despierta y en paz, sabiendo que mi vida me pertenece y que ningún pensamiento impuesto puede apagar la luz de quien ya ha despertado.
Con amor la autora.
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