miércoles, 14 de enero de 2026

Poner límites me devolvió la paz


                           


Por mucho tiempo viví bajo las sombras de otros, bien sea una pareja, una amistad y hasta mi propia familia; siempre me hacía menos para tratar de encajar en una sociedad que cada vez te exige minimizarte para satisfacer a otros en vez de hacerlo contigo misma.

Toleraba cosas que no le pertenecían a mi esencia, ni a mi presencia, solo por el simple hecho de no saber poner límites, de no poder decir que no para no sentirme desplazada de una realidad que otros habían creado en mi o que yo había aceptado para sentirme integrada a un círculo social, sin preguntarme a mí misma lo que realmente yo quería para mi vida.

Y es que hoy en día estamos viviendo tan desconectados y corriendo de un lado a otro que nos olvidamos de hacer una pausa para poder entablar una conversación íntima con nosotros mismos, donde podamos reflexionar sobre lo que realmente nuestras almas quieren; que nos hace sentir libres y plenos.

De verdad nos gusta lo que hacemos, como nos vestimos, o tan simple como elegir lo que comemos.

Siento que la mayoría de la población vivimos a un ritmo desmedido y olvidamos de poner límites tan simples como a veces decir que no a circunstancias que la vida nos va presentando, solo por complacer a otros; sin darnos cuenta de que poco a poco nos vamos apagando y rompiendo en silencio.

Y es precisamente en ese momento cuando la incertidumbre toca a nuestra puerta y sin avisarnos nos sentimos totalmente perdidos.

Pero es en ese preciso instante donde Dios nos recuerda lo valiosos que somos como seres humanos y de lo que realmente estamos hecho y en la quietud de muchas noches sin respuesta él nos susurra con compasión, haciéndonos recordar la importancia de poner límites; aunque cueste muchas despedidas para poder vivir en plenitud sin importar la incomodidad de algunas voces externas.

Aprendemos a brillar con nuestra propia luz sin la intermitencia del que dirán, y finalmente dejamos de ser sombras y nos convertimos en propósito.

Si alguna vez te has sentido desplazada o rechazada por demostrar quien realmente eres déjame decirte que nada en ti está mal al contrario el entorno se incómoda con tu autenticidad, nunca te apagues por compaginar al contrario brilla tanto que deslumbres tu andar y el mundo te reconocerá. Y así obtendrás tu verdadera paz.

Con amor la autora.

Keila Reyes 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario