Hubo un momento en mi vida en el que algo cambió, no fue un ruido fuerte, no fue un evento extraordinario, fue como más bien si lentamente un velo invisible comenzará a levantarse frente a mis ojos.
De pronto empecé a ver lo que antes pasaba desapercibido, las energías en las personas, las intenciones detrás de algunas palabras, la diferencia entre lo que parece y lo que realmente es.
Antes caminaba por la vida creyendo todo tal cual como se presentaba, confiaba sin cuestionarme demasiado, aceptaba muchas cosas como normales incluso como cuando dentro de mi algo susurraba que no lo era.
Pero el día que el velo se levantó algo dentro de mí se despertó, comencé a mirar al mundo con otra conciencia, noté que no todas las personas vibran desde el amor, que algunas sonrisas esconden máscaras y que muchas personas viven actuando papeles que nisiquiera ellas saben o comprenden.
Al principio fue desconcertante porque cuando empiezas a ver todo con tal claridad también comienzas a notar cosas que antes no veías y algunas de ellas duelen.
Pero también ocurre algo maravilloso en todo esto y es que empiezas a reconocer la verdad, cuidas tu energía y comienzas a escuchar a tu intuición.
El velo no siempre se levanta para mostrar algo oscuro, también se levanta para que puedas ver la luz con más claridad.
Empiezas a ver las almas genuinas, a bondad auténtica, los pequeños milagros del día a día y desde ese momento ya no pude volver a ver al mundo de la misma manera todo en mi perspectiva había cambiado ahora estaba totalmente despierta.
Y entendí que despertar no significa volverse superior a nadie, significa simplemente comenzar a ver la vida con los ojos del alma.
Dios te bendiga.
Con amor la autora.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario