jueves, 12 de marzo de 2026

Cuando los amores del pasado regresan, pero tu alma ya no vive ahí


Hay algo que sucede cuando comenzamos a sanar de verdad, cuando una mujer empieza a reconstruirse a mirar hacia dentro; a encontrar calma en su propia compañía,  el pasado a veces toca la puerta otra vez. No sé si es nostalgia, no sé si es curiosidad, no sé si es ego, pero sucede. 

Hace poco me escribió alguien que formó parte de mi historia hace más de veinte años atrás, hoy tiene su vida hecha: una familia, una pareja, hijos y aun así decidió buscarme; no voy a negar que en otro momento de mi vida eso hubiera generado preguntas.

¿Para qué? ¿Para recordar lo que ya quedó atrás? ¿Para abrir conversaciones que el tiempo ya cerró?

Pero esta vez fue diferente, ni siquiera me di la tarea de leer el mensaje, simplemente lo bloqueé y borré el chat, sin curiosidad, sin nostalgia, sin necesidad de mirar atrás; porque días antes ya había hecho algo mucho más profundo.

Había decidido borrar definitivamente su presencia de mi historia, no fue un acto de rabia, fue un acto de cierre quise quemar los puentes con ese capítulo de mi vida, porque ya pertenece a un pasado muy lejano; un pasado que no necesito que regrese jamás, ni siquiera para preguntar si yo estoy bien. 

Porque cuando algo ya cumplió su tiempo en nuestra historia, insistir en volver a tocar esa puerta solo trae recuerdos que ya no necesitamos, además hay algo que no puedo ignorar, su foto se perfil muestra claramente a su pareja y aun así decidió escribirme. 

Eso no solo me parece innecesario, también me parece una falta de respeto hacia mí pero sobre todo hacía la mujer que hoy comparte su vida con él; porque cuando una persona se respeta así misma, también respeta el lugar de la persona que está a su lado.

Hay personas que viven mirando hacia atrás, buscando en sus exparejas una especie de espejo, para ver si está mejor o está peor, para alimentar su ego. Pero cuando el ego es lo que habla, el corazón casi siempre guarda silencio. 

Y hoy entiendo algo muy importante: no todas las personas que regresan a tu vida lo hacen porque deban quedarse, algunas regresan solo para mostrarte cuanto has cambiado, antes quizás esa búsqueda me habría confundido, hoy no; hoy estoy en un lugar donde mi prioridad es mi paz.

Mi silencio, mi calma, mi reconstrucción y cuando una mujer está reconstruyéndose, aprende algo muy poderoso: no todo lo que vuelve merece volver a entrar.

Hay personas que pertenecen a capítulos antiguos de nuestra historia, capítulos que dolieron, capítulos que enseñaron, capítulos que, aunque fueron importantes ya terminaron, no los odio, pero tampoco los necesito en mi presente. 

Porque mi energía ahora está enfocada en algo mucho más valioso: sanar, crecer y encontrarme conmigo misma y en este nuevo camino hay algo que tengo muy claro: mi tranquilidad ya no es negociable. 

Con amor la autora. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario