jueves, 22 de enero de 2026

Aprendí a confiar sin entenderlo todo

Por mucho tiempo viví bajo el yugo del miedo, hasta que un día desperté y miré hacia el pasado no para recordarlo sino para confrontar algunas situaciones que por años había estado repitiendo; y no porque así yo lo quería sino porque a mi vida llegaban personas que reflejaban patrones que yo aún no había sanado.

Lo que tiempo después me llevó a reflexionar, a través de mi última decepción amorosa que en sí me destrozó  pero al mismo tiempo me ayudó a sanar esas heridas que en algún momento las oculte para poder seguir adelante; ya que muy bien sabemos que esta vida va cada vez más de prisa  que muchas veces no nos detenemos para mirar hacia dentro y poder curarnos tanto físicamente como en nuestras mentes.

Hoy vivo con más certeza después que inesperadamente la vida me impulsó a despertar  y comprendí que debía cambiar y aunque no entendía todo tuve el valor de confiar y creer en mi misma y en algo más supremo como lo es el amor infinito a Dios y al universo

Cuando entregamos nuestros sueños y metas a la devoción de la fe en nosotros mismos el universo comienza a alinearse con nuestro propósito y la vida comienza a sonreirnos, entonces la abundancia,  la paz, la alegría, el amor, la armonía, la tranquilidad, la sabiduría y la prosperidad comienzan a gobernar nuestras vidas; y muchos dirán que tuvimos suerte pero en realidad nadie ve  el trabajo interno que día a día uno hace para crecer, sanar y ser mejor persona.

A veces sólo debemos de tomar una pausa y mirar hacia dentro de nuestro ser y confrontar cada herida que llevamos para así poderlas restaurar y finalmente sanarlas; ya que la sanación interna es la clave para que tu luz brille más radiante y perpetuamente.

Aunque el miedo del entorno quiera evitar que brilles no podrán, porque tú eres un espíritu libre que nada ni nadie podrá parar.

Así que te invito a que reflexiones y tengas más fe en ti, en tu crecimiento, en tu esencia, en lo que realmente eres y confíes más en tu intuición, en esa voz interior que te susurra y te dice que tú sí puedes y lo mereces.

Mira hacia dentro de ti para sanar a tu niña interior porque tú yo del futuro te lo agradecerá.

Brilla más que una estrella, sé una constelación completa, porque yo estoy convencida que tú puedes y Dios también. Ánimo.

Con amor la autora.

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