Lo que tiempo después me llevó a reflexionar, a través de mi última decepción amorosa que en sí me destrozó pero al mismo tiempo me ayudó a sanar esas heridas que en algún momento las oculte para poder seguir adelante; ya que muy bien sabemos que esta vida va cada vez más de prisa que muchas veces no nos detenemos para mirar hacia dentro y poder curarnos tanto físicamente como en nuestras mentes.
Hoy vivo con más certeza después que inesperadamente la vida me impulsó a despertar y comprendí que debía cambiar y aunque no entendía todo tuve el valor de confiar y creer en mi misma y en algo más supremo como lo es el amor infinito a Dios y al universo.
Cuando entregamos nuestros sueños y metas a la devoción de la fe en nosotros mismos el universo comienza a alinearse con nuestro propósito y la vida comienza a sonreirnos, entonces la abundancia, la paz, la alegría, el amor, la armonía, la tranquilidad, la sabiduría y la prosperidad comienzan a gobernar nuestras vidas; y muchos dirán que tuvimos suerte pero en realidad nadie ve el trabajo interno que día a día uno hace para crecer, sanar y ser mejor persona.
A veces sólo debemos de tomar una pausa y mirar hacia dentro de nuestro ser y confrontar cada herida que llevamos para así poderlas restaurar y finalmente sanarlas; ya que la sanación interna es la clave para que tu luz brille más radiante y perpetuamente.
Aunque el miedo del entorno quiera evitar que brilles no podrán, porque tú eres un espíritu libre que nada ni nadie podrá parar.
Así que te invito a que reflexiones y tengas más fe en ti, en tu crecimiento, en tu esencia, en lo que realmente eres y confíes más en tu intuición, en esa voz interior que te susurra y te dice que tú sí puedes y lo mereces.
Mira hacia dentro de ti para sanar a tu niña interior porque tú yo del futuro te lo agradecerá.
Brilla más que una estrella, sé una constelación completa, porque yo estoy convencida que tú puedes y Dios también. Ánimo.
Con amor la autora.
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