jueves, 12 de febrero de 2026

Aprendí a caminar sin miedos


En un pasado estuve caminando con miedos, miedo al que diránmiedo a pensar diferente a los demás, miedo a ser yo misma tratando de encajar en un mundo donde todo es superficial. Un mundo donde ser auténtico para algunos parece irreal, para esos que no saben brillar, pero una vez que decides quitarte la vendas de los ojos y comienzas a ver la vida como es en realidad no vuelves atrás porque tu luz te recuerda quién realmente eres.

En medio de muchos despertares espirituales hice paz con todas mis versiones y en una soledad impuesta por mi, decidí abrazar  todas mis heridas del pasado y de mi niñez; comencé a amar cada rasgo de mi piel, de mi ser, cada pensamiento, cada miedo, cada tristeza, cada lágrima, cada lección y cada imperfección de mi ame.

Fue entonces cuando evolucione a una mejor y renovada versión de mi, totalmente sanada y amada por quien me dio luz, Dios.

Entonces me di cuenta de que ya no necesitaba la aprobación de nadie porque tenía el mejor respaldo y amor del mundo que es el de mi amado Dios. Él jamás me ha abandonado, el jamás dejo de creer en mí, jamás me ha juzgado; y aunque a la oscuridad le incomode o mi luz, de una u otra forma esa oscuridad siempre me admirara porque yo sí tengo el valor y la determinación  de mostrarme totalmente auténtica y eso les recuerda a todos los demás de lo que ellos carecen y no hablo de lo material sino de lo espiritual.

Hoy en día soy una mujer valiosa, exitosa, amorosa, llena de bondad con imperfecciones totalmente hermosas, con una fe inquebrantable; sin miedos, sin estar viviendo de las expectativas de los demás siendo totalmente yo.

Porque camino con fuerza, con mi verdad y esto no quiere decir que yo sea un ser perfecto porque nadie lo es solo Dios, pero si puedo afirmarles que poseo un hermoso corazón con mucho amor; que aprendió a valorarse y a ponerse en primer lugar antes que a los demás.

Aprendí a derrotar las barreras, a eliminar todas las ideas limitantes, supersticiones y obstáculos que el mundo, mi entorno y mi crianza me habían impuesto; porque yo siempre he tenido la bendición divina la cual me ha impulsado y me ha mantenido de pie a lo largo de mi vida.

Dios siempre me ha amado y me ha perdonado a pesar de mis malas decisiones,  de mis errores y mis pecados porque todos somos su divina y más amada creación tal cual como somos. 

Ya las palabras hirientes de otros para mi son halagos, la decepciones son impulsos y todos los miedos, obstáculos y palabras negativas cayeron ya no tienen poder sobre mi porque aprendí a derrotarlos.

Hoy la alegría invade mi vida y la tristeza la vestí de armonía porque la justicia divina siempre me sonreía y entendí que Dios siempre estuvo junto a mi haciendo justicia sobre todos los que alguna vez me hicieron daño.

Los miedos son solo ilusiones, porque la verdad siempre ha estado dentro de mi.

Si hoy tu caminar se tambalea  recuerda que tu luz y tu fuerza caminan con firmeza, porque Dios junto a ti siempre estará; yo sé que tú puedes porque eres amada y valiosa, no lo olvides.

Con amor la autora.
Dios te bendiga. 




No hay comentarios.:

Publicar un comentario