No seremos las mujeres perfectas, de esas que solo vemos en novelas, de esas que tienen las medidas concretas para una pasarela; pero si somos coherentemente bellas porque nuestra autenticidad nos complementa y brillamos en todas nuestras facetas.
Sabemos amar sin fronteras porque somos benevolentes con mucha fuerza; valientes e independientes, pero de igual manera muchos nos cortejan, nos aman y nos respetan.
Benditamente nacidas con una luz infinita que irradia en nuestra presencia, el mundo nos admira por nuestra destacada inteligencia; y es que el cielo se hizo para ellas.
El día que Dios creó la luz primero las engrandecido a ellas, porque serían unos de su precioso legado aquí en esta tierra.
Amantes de todos los animales, pues ellas respetan, fascinadas de las aves cantantes, de los bellos atardeceres y de la lluvia con sol que da a luz al majestuoso arcoiris que irradia todo su prima color al compás del sol.
Mujer de luz, mujer de paz, mujer de amor, con un corazón incomparable sin dolor; mujer de simples gesto pero con gracia divina; porque Dios ha moldeado su amor y ha hecho de su corazón el mejor tesoro del mundo.
Ellas no suplican por atención porque aprendieron a reconocer su verdadero valor.
Mujer bendita, mujer admirada, mujer respetada, valorada y divinamente con gracia por el amor de Dios.
Mujer de Luz ✨️ comprometida.
Dios te bendiga.
Con amor la autora.
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