Nos miramos con compasión, sin temor, con amor y comenzamos a reconectar con lo que realmente somos; y es ahí en ese momento donde el velo de las distracciones caen para que podamos ver la vida y a sus personajes tal cual como son en realidad sin idealizarlos entonces es cuando comienza el verdadero despertar y no huimos sino que confrontados nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestras ideas limitantes y recordamos quienes somos.
La conciencia que adquirimos nos confronta con la realidad que antes no veíamos, ya que nos muestra el reflejo de nuestras heridas no sanadas y comenzamos a transformar todo ese dolor en sabiduría, en claridad, en discernimiento y nuestra intuición florece cada día más al igual que nuestro cambio.
El despertar llega para enseñarnos a poner límites sanos, a decir ya basta, a regular nuestras emociones y a vivir más coherentemente y saludables sin permitir abusos de nadie; es callar definitivamente a esas voces que antes nos limitaban a creer en nuestro potencial y comenzamos a expresarnos libremente sin importarnos lo que piensen los demás porque somos real.
Así que hoy te invito a que no huyas de ser quien eres por encajar en un mundo 3D donde muy pocos se atreven a ser auténticamente ellos, mucho menos a mirarse profundamente para poder reconocer sus sombras; has tu trabajo interno, sana y atrévete a brillar porque tú eres luz y Dios puso esa alma hermosa dentro de ti.
Dios te bendiga.
Con amor la autora.
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