Vaciemos la mente de viejos patrones.
De esas ideas que nos metieron a la fuerza.
De esas creencias que ya no nos sostienen, pero que seguimos cargando como si fueran parte de nuestra piel.
Porque muchas veces, lo que nos duele no es el presente…
son los moldes del pasado.
Los hábitos que aprendimos por miedo, por necesidad, por sobrevivir.
Esas rejas invisibles que nos mantienen pequeñas, calladas, contenidas… aun cuando por dentro estamos listas para volar.
Nuestra esencia siempre sabe quién es.
Nuestra alma siempre ha sido libre.
El problema es que la mente está llena de voces viejas que repiten historias que ya no nos representan:
“No puedes.”o
“No eres suficiente.”
“Quédate donde estás.”
“Asà eres y asà te quedas.”
Pero no.
No más.
Es momento de vaciar la mente, de limpiar todo aquello que la vida, la familia, las relaciones o la sociedad nos hicieron creer.
Es momento de permitir que nuestra esencia —esa parte pura, honesta y salvaje de nosotras— rompa las rejas y salga a respirar.
Porque solo cuando nos liberamos de lo que ya no somos…
podemos convertirnos en lo que sà queremos ser.
La libertad verdadera no se encuentra afuera, en un lugar o en una persona.
Se construye adentro, cuando dejamos de obedecer los patrones viejos y empezamos a escucharnos de verdad.
Y ahÃ, justo ahÃ, comienza la transformación:
cuando te das permiso de ser tú misma
con total verdad,
con total intención
y con total libertad.
Con amor la autora.
Keila Reyes

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