lunes, 2 de febrero de 2026

La luz que irrita sus sombras

      
                                   

Algunas veces la luz que Dios ha puesto en todos nosotros suele irritar o incomodar las sombras de quienes nos miran, ya que nuestro reflejo irradia todo lo contrario de lo que ellos son. Y no es porque los seres de luz sean perfectos sino porque precisamente en su imperfección eligen seguir siendo buenos, ya que todos tenemos errores, desaciertos, y pecados, pero la diferencia está en querer cambiar o seguir ayudando a los demás.

En seguir siendo auténticos, honestos porque si bien sabemos antes de que nosotros actuemos ya Dios sabe nuestro siguiente paso la diferencia siempre estará en elegir siempre hacer el bien a pesar de nuestros errores porque todos somos seres humanos pensantes y algunas veces errantes.

Sin embargo hay quienes eligen hacer el daño a otros sin importar bloquear sus propias bendiciones y lo peor aún sin que les hayan hecho algo, simplemente por existir y tener luz; pero para Dios nada es imposible y sus manos pesan más que las de los seres humanos y él nunca ha perdido una batalla ni la perderá. 

Porque las personas con pocas luces odian tanto su propio reflejo que intentan disfrazarlo con hacer malas acciones para así saciar su sed de ego y ocultar sus verdaderas inseguridades, entonces es aquí cuando llegan las consecuencias a sus vidas; ya que nadie tiene el derecho de hacer algo a personas que ellas ni en cuenta saben quienes son porque siempre están detrás de una máscara, solo por el simple hecho de BRILLAR.

Los hijos de Dios somos todos pero él nos dio un libre albedrío y cada quién decide que camino tomar o para que causa utilizar su luz o sus sombras.

Entonces eh aquí donde el Karma y Dharma actúan ya que si siembras el bien obtienes Dharma pero si siembras lo contrario obtienes Karma, ya que no podemos ir por la vida apagando la luz de los demás.

Seamos más empaticos con el mundo y aportemos cosas buenas a la vida, ya que el mal no podrá jamás triunfar contra el bien, porque los buenos somos más.

VICTORIA , AMÉN.

CON AMOR LA AUTORA.





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