Él no supo qué hacer conmigo.
Y hoy, por fin, lo entiendo.
Yo no lo amé por lo que aparentaba.
Ni por la imagen que él quería proteger.
Ni por el personaje que mostraba ante los demás.
Lo amé como persona.
Con sus miedos, sus carencias, sus sueños, sus inseguridades.
Lo amé como nadie lo había amado antes…
y aun así, no supo qué hacer con ese amor.
Yo lo levanté cuando estaba en su punto más bajo.
Le di un hogar cuando no tenía rumbo.
Expandí su entorno, sus metas, su forma de ver la vida.
Lo motivé a estudiar, a crecer, a superarse.
Lo impulsé a creer en sí mismo cuando él ni siquiera sabía quién era.
Le facilité oportunidades.
Le abrí caminos.
Le mostré que sí podía aspirar a más.
Lo acompañé a construir sueños que él solo jamás se hubiera atrevido a imaginar.
Pero el problema nunca fui yo.
El problema es que él no estaba preparado para recibir un amor responsable, adulto y real.
Estaba acostumbrado al caos.
A lo fácil.
A lo que no le exige nada.
A lo que no confronta sus heridas ni sus vacíos.
Por eso huyó.
No porque yo fuera demasiado.
Sino porque él era muy poco para ese nivel de amor.
Porque cuando una persona emocionalmente inmadura recibe un amor que no sabe sostener,
lo rompe, lo huye, lo sabotea, o lo reemplaza por algo más cómodo y desechable.
Y eso fue lo que hizo.
Yo le di estabilidad.
Le di estructura.
Le di crecimiento.
Le di hogar.
Y él eligió destruirlo…
no porque yo no valiera,
sino porque nunca supo qué hacer con algo tan real.
La vida siempre termina revelando la verdad:
hay amores que no fallan…
solo caen en manos de personas que jamás aprendieron a recibir lo que pidieron.
Y él, aunque no lo reconozca,
sabrá siempre —en silencio, en la noche, en su conciencia—
que dejó ir a la única mujer que lo amó sin fingir, sin máscaras, sin intereses…
y que no supo qué hacer con eso. Porque nunca nadie le había dado eso y yo llegue a su vida para enseñarle porque nunca nadie se lo habían dado y porque más nunca lo tendrá tampoco.
Con amor la autora.
Keila Reyes

._Las%20grietas%20del%20coraz%C3%B3n%20brillan%20en%20dorado,%20estilo%20kintsugi,%20y%20de%20su%20centro%20se%20ele.jpg)
