Como escribí en mi libro: Fragmentos de un miocardio roto: Quitarse las cadenas del escarmiento de una sociedad no es nada fácil, porque son expertos con lupas buscando defectos en todas partes menos en sus propias vidas; y hay algo muy cierto: a veces hasta tu propia familia es la que te encadena. Debemos saber poner límites o alejarnos, porque apagarán tu brillo consciente o inconscientemente.
Es duro aceptarlo, pero llega un momento en el que entiendes que lamentarse no cambia nada, y crear lo cambia todo. Crear es elegir transformar la herida en palabra, en arte, en decisión. Crear es recordar que no eres un error, que tu voz tiene valor y que tu vida no tiene que encajar en el molde de nadie más.
Cada juicio injusto, cada palabra que intentó herirte, puede convertirse en semilla. Y tú decides: ¿la dejas morir en el terreno árido del lamento o la siembras en tu tierra fértil para que florezca en algo nuevo?
No es sencillo, lo sé. Cuando las críticas vienen de quienes más amas, duelen más profundo. Pero también es cierto que tienes el poder de no dejar que su visión te apague. Tu brillo, tu esencia, tu historia… todo eso merece seguir creciendo.
Hoy elige crear. No desde la perfección, sino desde la valentía. Porque crear es un acto de resistencia, un grito silencioso que dice: “aquí sigo, me hieren, pero sigo de pie, y con lo que tengo, voy a construir algo hermoso.”
Cierro con esta frase:
El lamento esclaviza, la creación libera. Elige liberarte.
Con amor la autora.
