miércoles, 21 de enero de 2026
Gracias por el ruido que me despertó
domingo, 18 de enero de 2026
Cuando entendí que ya no era espectadora de mi vida, sino su autora
Hubo un tiempo en el que vivía reaccionando a mi entorno.
Las palabras ajenas me movían, las actitudes de otros me desestabilizaban y las opiniones externas tenían demasiado poder sobre mí. Sin darme cuenta, miraba mi vida como espectadora, como si otros escribieran el guion y yo solo actuara según sus expectativas.
Pero con mi despertar espiritual algo cambió profundamente.
Comprendí que muchas personas no hablan de mí cuando me juzgan, me critican o intentan proyectar sus heridas sobre mi vida. En realidad, están hablando de sus propias carencias, de sus miedos no resueltos, de sus vacíos internos. Cada quien mira el mundo desde la herida que aún no ha sanado.
Y ahí fue donde aprendí algo esencial:
ya no absorbo energías que no me pertenecen.
Lo que no vibra conmigo, simplemente rebota.
No desde el rencor, sino desde la conciencia.
Hoy entiendo que no necesito defenderme de todo, ni explicar mi proceso, ni cargar con emociones ajenas. Cada persona está edificando su propia historia, y yo ya no soy el depósito de frustraciones ajenas.
Antes respondía desde el impulso.
Desde el miedo.
Desde la herida.
Hoy respondo desde la calma.
Porque mi sistema nervioso ya no vive en alerta, mi mente está más clara y mi espíritu más firme. He aprendido a observar sin engancharme, a escuchar sin absorber, a caminar sin pelear.
Volví a ser yo,
pero una versión más consciente.
Mi intuición está más despierta.
Mi paz es más valiosa que cualquier discusión.
Mi energía ya no se negocia.
Hoy veo mi vida desde otro lugar:
ya no soy espectadora…
soy la escritora, la autora y la directora de mi historia.
Mi entorno es solo el escenario.
Las personas, el público.
Y yo, la que decide qué escenas se quedan y cuáles se cortan del guion.
Por eso ahora camino con más serenidad.
No porque todo sea perfecto,
sino porque yo ya no soy la misma.
Y cuando una persona intenta proyectar su caos en mi vida, simplemente recuerdo:
No todo lo que viene hacia mí, me pertenece.
Y desde ese lugar, elijo paz.
Con amor la autora.
Keila Reyes
viernes, 16 de enero de 2026
Escribo para no romperme
miércoles, 14 de enero de 2026
Poner límites me devolvió la paz
Toleraba cosas que no le pertenecían a mi esencia, ni a mi presencia, solo por el simple hecho de no saber poner límites, de no poder decir que no para no sentirme desplazada de una realidad que otros habían creado en mi o que yo había aceptado para sentirme integrada a un círculo social, sin preguntarme a mí misma lo que realmente yo quería para mi vida.
Y es que hoy en día estamos viviendo tan desconectados y corriendo de un lado a otro que nos olvidamos de hacer una pausa para poder entablar una conversación íntima con nosotros mismos, donde podamos reflexionar sobre lo que realmente nuestras almas quieren; que nos hace sentir libres y plenos.
De verdad nos gusta lo que hacemos, como nos vestimos, o tan simple como elegir lo que comemos.
Siento que la mayoría de la población vivimos a un ritmo desmedido y olvidamos de poner límites tan simples como a veces decir que no a circunstancias que la vida nos va presentando, solo por complacer a otros; sin darnos cuenta de que poco a poco nos vamos apagando y rompiendo en silencio.
Y es precisamente en ese momento cuando la incertidumbre toca a nuestra puerta y sin avisarnos nos sentimos totalmente perdidos.
Pero es en ese preciso instante donde Dios nos recuerda lo valiosos que somos como seres humanos y de lo que realmente estamos hecho y en la quietud de muchas noches sin respuesta él nos susurra con compasión, haciéndonos recordar la importancia de poner límites; aunque cueste muchas despedidas para poder vivir en plenitud sin importar la incomodidad de algunas voces externas.
Aprendemos a brillar con nuestra propia luz sin la intermitencia del que dirán, y finalmente dejamos de ser sombras y nos convertimos en propósito.
Si alguna vez te has sentido desplazada o rechazada por demostrar quien realmente eres déjame decirte que nada en ti está mal al contrario el entorno se incómoda con tu autenticidad, nunca te apagues por compaginar al contrario brilla tanto que deslumbres tu andar y el mundo te reconocerá. Y así obtendrás tu verdadera paz.
Con amor la autora.
Dios también habita en las pausas
He descubierto que Dios no solo se encuentra en las palabras dichas en voz alta o en las oraciones aprendidas de memoria. Dios también habita en las pausas, en los silencios más profundos, en esos momentos donde el alma se aquieta y el corazón deja de correr.
Cuando me permito detenerme y mirar el paisaje de la vida con más calma, comienzo a notar los matices. Colores, detalles y señales que antes pasaban desapercibidos porque iba demasiado rápido. Es ahí, en esa contemplación sincera, donde como ser humano conecto más profundamente con el Creador.
Muchas veces la incertidumbre nos invade porque desde la infancia hemos sido programados para sobrevivir, no para vivir plenamente. Nos enseñaron que la vida consiste en cumplir rutinas: pagar cuentas, trabajar sin descanso y repetir los días como si eso fuera suficiente. Para algunos, eso es vivir. Pero el alma sabe que hay algo más.
Vivir de verdad es detenerte sin culpa. Es ir a tu propio ritmo. Es hacer las cosas que realmente te nutren: salir de paseo, admirar un atardecer, conectar con la naturaleza, leer un libro que te abrace por dentro o simplemente tener una charla honesta contigo mismo. Vivir es aprender a escucharnos, sin ruido externo, sin exigencias.
Y es precisamente en ese instante de quietud donde Dios comienza a obrar en nuestras vidas. Porque cuando paramos, soltamos. Cuando callamos, entregamos. En la pausa le dejamos nuestras cargas, nuestros miedos y nuestras preguntas, y la fe se fortalece de una manera más auténtica y profunda.
Dios no necesita del caos para manifestarse. A veces solo espera que nos detengamos. Que respiremos. Que confiemos. Porque en la pausa, Él sana, sostiene y recuerda quiénes somos más allá del sistema, del miedo y de la prisa.
Hoy elijo creer que incluso cuando todo se detiene, Dios sigue presente… habitando en mis pausas.
Con amor la autora.
-
Hubo momentos en mi vida en lo que todo parecía confuso, las palabras de otros me decían una cosa, las circunstancia...
-
Cuando llegas a un momento de tu vida en el que decides hacer las paces con tu yo interior, comienza un camino profundo de sanac...
-
Durante mucho tiempo creí que sanar significaba aceptar en silencio, aguantar seguir adelante como si nada hubiera pasado. Creí...
-
Durante mucho tiempo pensé que ser fuerte significaba no romperse, que siempre debía demostrar estar bien; pensaba que madurar ...
-
Hay una etapa del duelo de la que pocas personas hablan. Una etapa silenciosa, confusa y p...
-
Hay momentos en la vida donde te encuentras solo tú y Dios , y es en ese instante, en esa soledad donde refuerzas t...
-
En medio de mi silencio, el susurro de mis palabras me reconfortaron, me dieron paz y dirección cuando todo en mi vida pesaba, c...


