miércoles, 11 de marzo de 2026

Mi intuición: la voz que nunca me abandonó


Hubo momentos en mi vida en lo que todo parecía confuso, las palabras de otros me decían una cosa, las circunstancias parecían empujarme hacia otra, pero dentro de mi siempre existía una voz silenciosa que susurraba algo diferente, esa voz era mi intuición

Y durante mucho tiempo no la entendí, a veces la ignoré otras veces la dudé porque parecía demasiado sutil frente al ruido del mundo; pero con los años comprendí algo: la intuición nunca me había abandonado. 

Era yo quien, muchas veces había dejado de escucharla, la intuición no grita, no piensa, no intenta convencerte con argumentos interminables. 

La intuición susurra, es esa sensación inexplicable en el pecho cuando algo no está bien, es esa calma profunda que aparece cuando estás en el lugar correcto, es esa certeza tranquila que no necesita explicación. 

Muchas veces la mente quiere pruebas, quiere lógica, quiere seguridad absoluta; pero la intuición habla otro lenguaje, el lenguaje del alma

Hoy entiendo que la intuición también es una forma de guía espiritual, una brújula interior  que nos orienta cuando el camino se vuelve incierto. 

Cuantas veces mi intuición me advirtió antes de que algo ocurriera, cuantas veces me señaló que una persona no era lo que aparentaba, cuantas veces me empujó a dar un paso que la razón no terminaba de comprender. 

Y cada vez que decidí escucharla algo dentro de mí se alineó, por eso hoy la honro porque loa intuición es esa voz fiel que camina con nosotros desde siempre,; una presencia silenciosa que no se cansa de recordarnos quienes somos y hacia donde debemos ir.

Puede que el mundo esté lleno de ruido, opiniones y expectativas pero cuando aprendemos a volver hacia dentro, descubrimos algo hermoso:

La guía que buscamos afuera muchas veces ya viene dentro de nosotros. 

Y ahí, en ese espacio íntimo donde el alma habla sin miedos, mi intuición sigue estando como la voz que nunca me abandonó. 

Dios te bendiga. 
Con amor la autora. 

El discernimiento como superpoder espiritual


Hubo un momento en mi vida en el que entendí algo importante: no todo lo que parece bueno lo es y no todo lo que parece oscuro necesariamente viene para destruirnos. Ahí fue cuando comencé a desarrollar algo que hoy considero un superpoder espiritual: el discernimiento

El discernimiento no es juzgar, tampoco es desconfiar de todo, el discernimiento es la capacidad de sentir, observar y comprender lo que realmente está detrás de las palabras,  de las intenciones y de las situaciones. 

Es esa voz interna que nos dice: esto si y de aquí es mejor alejarse, antes yo confundía amor con tolerarlo todo; pero el despertar espiritual me enseñó algo distinto: Dios también nos dio inteligencia espiritual para distinguir.

El discernimiento empieza a despertar cuando decides escuchar más profundamente. 

Cuando ya no solo escuchas lo que alguien dice, sino la energía con la que lo dice cuando observas acciones y no sólo promesas, cuando sientes paz en unas personas y una comodidad inexplicable en otras; y esa incomodidad también es información.

Muchas veces el alma percibe lo que la mente todavía no entiende, con el tiempo aprendí que el discernimiento te protege de muchas cosas: de manipulaciones, de falsas apariencias, de relaciones que drenan tu energía y de caminos que no están alineados con tu propósito.

No es un poder mágico, es un músculo espiritual que se fortalece con la experiencia, el silencio interno y la conexión con Dios, cuando desarrollé discernimiento algo cambió dentro de mí; ya no necesitamos convencerá nadie de tu verdad.

Ya no necesitas quedarte donde tu alma sabe que no pertenece, simplemente ves más claro y cuando ves más claro también elegimos mejor.

Por eso hoy lo entiendo así: el discernimiento no es dureza, es sabiduría, no es frialdad es protección y no es desconfianza, es amor propio guiada por la luz de Dios. Porque cuando el discernimiento despierta tu espíritu aprende a caminar por la vida con los ojos del alma abiertos. 

Dios te bendiga. 
Con amor la autora. 




Alejarme también fue un acto de amor propio


Cuando decidí soltar todo aquello que le hacía daño a mi vida , a mis emociones mi amor propio volvió a mi y no fue fácil decir adiós a muchas personas, y a muchas circunstancias en mi vida; tuve que alejarme de familiares, de amistades que ya no eran sanos y de un amor que me hacía vibrar alto y que ame incondicionalmente pero que al mismo tiempo no valoraba mi esfuerzo. 

Mi vida cambió para bien, hacía mucho tiempo que no disfrutaba de quién realmente soy, hacía tiempo que no me divertía con lo más simple, hacía tiempo que no amaba lo que hago, hacía mucho no me vestía como yo quería y hacía tiempo que había dejado mi religión para encajar en esta sociedad; pero hoy he vuelto a mí y dejé a ese amor que nunca entendió lo que yo representaba en su vida.

Alejarme para mi fue el acto más importante de amor propio, fue como declararle la guerra simbólica a mis miedos,  a mis inseguridades, a mis ideas limitantes, y a los gustos de otras personas porque realmente me estaba fallando a mi misma al no mostrar mi verdadera yo para solo agradar a los demás. 

Fueron años los que yo siento que perdí pretendiendo ser quien no era, y cuando finalmente me mostré tal cual como yo soy comencé a valorarme, a priorizarme y a amar cada parte de mi.

Gané mi libertad, recuperé mi esencia, mi identidad y volví a ser la mujer que soy; volví a comenzar el romance conmigo misma y a tener mi verdadera amistad con Dios y finalmente todo cambio para bien en mi vida.

Hoy solo me queda decir: Gracias Dios, por rescatarme y envolverme en tus brazos; me sanaste emocionalmente y me librastes de las garras de mis opresores.

Dios te bendiga. 
Con amor la autora.



lunes, 9 de marzo de 2026

Mi sombra también vino a enseñarme


Durante mucho tiempo pensé que la luz era lo único que debía habitar en mi, querías ser fuerte, positiva, espiritual, consciente y siempre estar bien.

Pero un día entendí algo que cambió mi manera de verme: mi sombra también estaba ahí para enseñarme, mi sombra no era mi enemiga era la parte de mí que había ignorado, reprimida o herida.

La sombra es todo aquello que no mostramos ante el mundo, los miedos que ocultamos, las inseguridades que negamos, las heridas que no hemos sanado aún y durante mucho tiempo intenté escapar de ella.

Intenté cubrila con frases positivas, con silencios, o con una fuerza aparente,  pero la sombra no desaparece cuando se ignora, sólo espera el momento en el que estamos listos para mirarla.

Y cuando finalmente la miré, entendí algo profundo y es que mi sombra guardaba partes de mi que necesitaban amor; en ella se encontraban mis heridas de abandono, mis dudas, mis momentos de debilidad y mi dolor no expresado.

Pero también estaba mi sensibilidad,  mi profundidad y mi capacidad de comprender a otros, la sombra no vino para destruirme vino a mostrarme lo que necesitaba sanar, cuando acepté eso dejó de ser oscuridad. 

Porque la verdadera transformación no ocurre cuando negamos lo que somos, sino cuando abrazamos todas nuestras partes; la luz nos guía, pero la sombra nos hace profundo.

Hoy ya no intento ser solo luz, hoy entiendo que soy equilibrio en ambas fuerzas; porque incluso en el camino espiritual la sombra también forma parte del despertar.

Dios te bendiga. 
Con amor la autora. 

La soledad me enseñó a convivír conmigo misma


Cada vez que mi alma atraviesa por un despertar espiritual, mi cuerpo y mi mente se alinean con la divinidad y comienza un silencio interno que también se nota externamente; es decir Dios comienza a mover a personas de mi vida y yo a través de la intuición y el discernimiento comienzo a leer las energías y vibras de las personas a mi alrededor, empiezo a ver a las personas sin ese velo que antes me impedía mirar más allá del físico, ahora logro ver las claras intenciones de cada persona; entonces es cuando comienza esta verdadera soledad en mi vida.

Una soledad selectiva porque ya no vibro con las personas con las que anteriormente formaban parte de mi círculo amistoso, familiar o incluso de parejas; porque mi conciencia se despierta mientras la de ellos sigue estando dormida.

Está soledad viene para recordarme que debo priorizarme y empezar un verdadero romance conmigo misma, porque durante mucho tiempo siempre estuve presente para todos menos para mí; entonces es cuando Dios va limpiando mi camino para hacer espacio a las nuevas bendiciones y para las personas realmente sanas que merecen entrar a mi vida y vibrar con mi alma.

Me di cuenta de que realmente a la única persona que siempre estuve esperando era a mí misma, porque cuando el ruido del exterior nos trata de distraer nuestra alma se desconecta y comenzamos a vivir para los demás y no para nosotros mismos.

Es por esto que Dios nos aísla del mundo para que podamos reflexionar y poder ver la vida desde otra perspectiva

Así que, si hoy te sientes solo, no lo estás porque Dios está colocando todo en su lugar.

Dios te bendiga. 
Con amor la autora.