Después de mi despertar espiritual, algo cambió en mi, pero también cambió mi forma de ver a las personas a mi alrededor; hoy en día percibo todo con más claridad, mi intuición es más aguda, casi imposible de ignorar, me he dado cuenta que no todas las personas o amistades se acercan a mi desde el amor algunas se acercan a mi desde sus proyecciones.
Proyectan sus miedos, proyectan sus inseguridades, proyectan sus frustraciones, y mucha veces intentan colocar límites que en realidad son de ellos mismos y no mios; y eso no es amistad, eso se llama competencia, eso no es apoyo es comparación silenciosa, eso no es amor es su ego herido buscando validación en mi.
Y lo más fuerte de todo eso es entender que nunca se trató de mi, porque quién intenta hacerte menos en realidad está luchando contra su valor y todos están luchando con eso.
Quien intenta sembrar miedos en nosotros, vivirá dominado por sus temores y quien intenta frenar te es porque no ha avanzado y no quiere que tu no lo hagas.
Hoy entiendo que las personas que se proyectan en otras tarde o temprano son confrontados con sus sombras, no como castigo sino como aprendizaje, por propósito; porque la vida, Dios y el universo las lleva a un punto inevitable de mirarse así mismas para que puedan ver sus vacíos, sus heridas, nos lleva a todos a la noche oscura de nuestras almas donde ya no pueden seguir huyendo de ellas y eso es aprendizaje porque todo ser humano debe experimentar eso una vez en la vida.
Y ahí en ese silencio incómodo pero revelador todos debemos mirar en retrospectiva y hacer introspección para que todos entendamos que lo que ellos proyectan solo es el reflejo de lo que ellos llevan dentro; por eso hoy yo ya no me tomo nada personal porque entendí que solo son las proyecciones de sus vidas que nada tiene que ver conmigo sino con cada uno de ellos.
Hoy yo ya no compito, no me comparo, solo observo, callo y sigo creciendo.
Dios te bendiga.
Con amor la autora.