El perdón no llegó de inmediato a mi vida, no fue algo que entendí desde el principio porque tuve que pasar por varias situaciones que me lastimaron.
No lo acepte con facilidad, me costaba mucho perdonar a familiares, amistades y exparejas que habían sido injustos conmigo y con mis sentimientos.
Hubo un tiempo en cual yo me llene de rabia, de rencor, de resentimiento, de dolor, incluso quería vengarme de todos porque soy un ser humano como todos y sentimos, más aún cuando uno entrega con lealtad, con amor, con comprensión, con apoyo y devoción.
A lo largo de mi vida he ayudado a muchas personas que ni las gracias me dieron, pero eso habla más de ellos que de mí, y claro que como una persona que posee un buen corazón y bondad para dar a veces sentí rabia por esa injusticia.
Muchas veces sentí un dolor profundo y no comprendí porque las personas que debieron cuidarme no lo hicieron, pero hoy que soy una mujer más sabía comprendí que cada persona actúa según como es y eso no tiene nada que ver con lo que yo dí; hoy hablo desde el perdón, pero no de ese perdón de la perfección sino desde la sanación emocional que tuve que pasar.
Así que hoy perdono, a quellos familiares que no supieron cuidarme ni protegerme, que no estuvieron cuando los necesite, perdono a esas amistades que no fueron fieles, que no supieron valorarme, perdono a mis exparejas que no supieron amarme o entregarme el mismo amor que yo les di, solo me dejaron heridas que yo tuve que sanar.
Y con todo lo anterior ya dicho les puedo decir que el perdón no es fácil porque hubo momentos donde quise vengarme, donde sentí que la justicia debía ser hecha por mi pero con el tiempo comprendí algo que transformó la manera de ver todo: la mejor venganza es el perdón.
No porque lo que me hicieron estuvo bien sino porque había confiado en el amor de Dios y al comprender que solo él es quien puede hacer justicia y la hará; porque él se vio más allá de lo yo pude ver y eso me devolvió mi paz.
Entendí que cargar rencor es seguir atada a todo lo que me hirió, que guardar resentimientos es permitir que el pasado siga teniendo poder sobre mi presente y yo ya no quiero seguir viviendo desde el dolor porque quiero vivir desde la libertad.
Hoy entiendo que las culpas de otros no me pertenecen, esas acciones que nunca fueron mis responsabilidades ya no me frenan y que intentar vengarme solo haría parecerme a aquello que me hirió.
He soltado, y al hacerlo le entregué todas mis cargas a Dios porque hay cosas que no me corresponde resolver; hay heridas, acciones e intenciones que solo él puede ver con claridad y solo él toma acciones de la forma correcta y en el momento indicado.
Hoy elijo mi paz, elijo el perdón sobre la venganza, elijo soltar aunque duela porque sé que ahí se encuentra la verdadera libertad.
Ya el pasado no me persigue porque hice las pases con todos mis fantasmas, ya el pasado no me duele porque Dios curo cada herida, hoy el pasado ya no existe porque comencé un nuevo camino; ya los errores del pasado quedaron atrás porque aprendí cada lección y Dios se encargó de todo lo que me dolió.
Dios te bendiga.
Con amor la autora.