domingo, 12 de octubre de 2025

馃尭 El cuerpo como territorio sagrado




Despu茅s de una traici贸n, de la manipulaci贸n y de las mentiras que se clavan como espinas invisibles, ella comprendi贸 algo que hab铆a ignorado por mucho tiempo: su cuerpo era un territorio sagrado. No era un lugar de paso para las culpas ajenas, ni un refugio para quienes no sab铆an cuidar. Era suyo, profundamente suyo, y merec铆a ser sanado con respeto, paciencia y amor.

Durante un tiempo, permiti贸 que el dolor habitara en cada rinc贸n de su piel. Su respiraci贸n se volvi贸 pesada, sus m煤sculos tensos y su coraz贸n, aunque segu铆a latiendo, parec铆a andar desorientado. No se dio cuenta de cu谩nto hab铆a entregado hasta que sinti贸 el vac铆o. Ese vac铆o no era debilidad: era el eco de los l铆mites que hab铆an sido cruzados.

La sanaci贸n no lleg贸 de golpe. Lleg贸 en peque帽os gestos: en las noches de silencio donde se abrazaba a s铆 misma, en los ba帽os que se convirtieron en rituales de limpieza emocional, en las caminatas donde volv铆a a sentir el aire recorrerla como si la vida quisiera recordarle su valor.
Poco a poco, volvi贸 a habitar su cuerpo. Aprendi贸 a escuchar sus se帽ales, a honrar sus tiempos, a no permitir que ninguna herida externa definiera su esencia interna.

Comprendi贸 que sanar el cuerpo no era solo cuesti贸n de piel. Era reconectar con su esp铆ritu, con su intuici贸n y con esa fuerza profunda que hab铆a estado dormida. Y as铆, entre l谩grimas, suspiros y nuevos amaneceres, volvi贸 a hacer de su cuerpo un templo. Ya no como antes: esta vez, con cimientos m谩s firmes y con una fe inquebrantable en su propio poder. 

Con amor la autora.

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