Hay momentos en la vida en que todo parece ponerse a prueba, no es casualidad ni es mala suerte es propósito; hoy entiendo algo que antes no lograba ver con claridad: la vida, el universo, Dios nos examinan en silencio a todos y no es cada dÃa, no es cada instante sino en ciclos o en etapas de años y es precisamente en esos momentos donde estamos a punto de subir a un nuevo nivel, a una nueva versión de nosotros mismos, y la pregunta no es si estamos listos para recibir, la verdadera pregunta es: ¿Te has convertido en alguien capaz de sostener lo que estás pidiendo?
A lo largo de nuestras vidas pasamos por pruebas en particular, por ejemplo yo ya pase por varias pruebas como: económicas, amistosas y relaciones que dolieron más de lo que me enseñaron o porque dolieron fue que me enseñaron, personas que llegaron para mostrarme lo que no es amor, situaciones que me obligaron a mirar hacia adentro cuando todo afuera se derrumbaba y hoy lo puedo decir sin miedo; no fue castigo fue una formación porque cada caÃda moldeo mi carácter, cada decepción afinó mi discernimiento y cada pérdida me enseñó a soltar sin perderme a mi misma.
Y los momentos clave para la formación fue la soledad, pero no esa soledad que duele por abandono sino esa que eliges porque necesitas silencio, porque necesitas alejarte del ruido de lo superficial, de lo que distrae tu alma; me aparté no porque me dejaron sino porque yo decidà elegirme.
Y es ahà en ese espacio Ãntimo, en ese desierto que todos atravesamos alguna vez donde encontré algo que no se encuentra en el mundo externo: mi comunión con Dios.
Ahà entendÃ, ahà sane, ahà dejé de luchar contra lo que fue y empecé a abrazar lo que soy; hoy siento que esa prueba terminó no porque la vida deje de retarnos sino porque nos convertimos en otras personas, ya no somos los mismo que entramos a esa etapa.
Yo ya no quiero reaccionar desde el orgullo, ya no quiero repetir versiones de mi que ya no soy ni me representan, yo ya no quiero cargar con lo que aprendà a soltar porque hoy soy más consciente, más observadora, más agradecida.
Aprendà a perdonar y entendà algo que me liberó el perdón no es para quién te hirió es para quién quiere dejar de cargar la herida; y yo ya no busco venganza porque entendà que hay acciones que no me corresponden que solo le corresponden a Dios porque sólo él ve los corazones de todas las personas que él ha puesto en mi camino para también probarlos a ellos y solo Dios es quien equilibra lo que nosotros no vemos.
Hoy estoy en un punto distinto de mi vida, no tengo todas las respuestas pero tengo algo mucho mejor: la fe, esa fe que me dice que todo lo que he vivido tenia algún sentido, fe que en lo que viene es mucho mejor de lo que yo pueda imaginar porque Dios ya escribió mi camino, esa fe que me dice que las bendiciones llegan cuando estamos preparados para sostenerla.
Y quizás eso es lo que estoy viviendo en estos momentos: ese momento silencioso entre la prueba superada y la recompensas que se están manifestando, asà que hoy ya no reacciono igual, hoy solo observo, respiro y sonrió en situaciones que antes me hubieran enfadado; y es ahà donde está el cambio real, no en lo que decimos sino en como reaccionamos cuando la vida nos pone en situaciones parecidas pero esta vez elegimos diferente.
Dios te bendiga.
Con amor la autora.
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