miércoles, 15 de abril de 2026

Soltar también es sanar

 

                                        

A veces creemos que cerrar ciclos es solo dejar personas atrás…
pero no siempre es así.

Hay momentos en la vida en los que también necesitamos soltar objetos, lugares, recuerdos…
cosas que, aunque parecen inofensivas, están cargadas de historias que ya no queremos repetir.

Hace poco tomé una decisión que para muchos podría parecer simple: vendí mi automóvil.
Pero para mí no era solo un carro.
Era un espacio donde viví muchas emociones…
donde hubo risas, pero también discusiones, silencios incómodos y heridas que no sanaron en su momento.

Y entendí algo muy profundo:
no puedes construir paz en un lugar que guarda guerra.

No se trata del objeto,
se trata de la energía que conserva.

Decidí soltarlo…
no por necesidad, sino por amor propio.
Porque estoy en una etapa donde ya no quiero seguir arrastrando lo viejo, lo que duele, lo que pesa.

Estoy aprendiendo que sanar también es elegir diferente.
Que cerrar ciclos no siempre es dramático…
a veces es silencioso, elegante, íntimo.

Es decir: “gracias por lo que fue, pero ya no me quedo aquí.”

Hoy puedo ver con claridad que estoy viviendo muchas de las cosas que un día le pedí a Dios en mis oraciones.
Y eso me hace entender que el proceso sí vale la pena…
pero también exige decisiones valientes.

Sanar no es solo emocional.
Es espiritual
es mental
es físico
y también es económico.

Sanar es dejar relaciones que no suman.
Alejarte de amistades que drenan.
Salir de ambientes que te desconectan de ti.
Dejar los excesos, las distracciones, los vacíos disfrazados de diversión.

Sanar es elegir paz, aunque al inicio se sienta como soledad.

Hoy estoy soltando lo viejo…
no porque lo odie,
sino porque ya no vibra conmigo.

Estoy haciendo espacio…
para lo nuevo,
para lo sano,
para lo que sí se alinea con la mujer que estoy construyendo.

Porque cuando tú te mueves desde la conciencia
Dios también se mueve contigo.

Y lo que llega después…
siempre es mejor.

Dios te bendiga. 

Con amor la autora. 

Keila Reyes

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