Lo que siempre me ha impulsado en mi vida es la fe con que confío en Dios, algunas veces no sé cómo ocurrirán algunas cosas, pero sí sé que siempre salgo y saldré adelante porque mi fe se basa en orar, en creer en mí y en el amor que yo demuestro.
La fe en mi ha sido mi guía al igual que mis oraciones a Dios, quizás algunos días no salen como yo los espero, pero cada día es uno nuevo y ningún día se parece a otros; todos los días tenemos nuevas oportunidades, se abren nuevas puertas y nuevos caminos.
Y todo cambia para bien porque Dios siempre está con todos nosotros él camina delante de ti y va protegiéndonos de todo y quitando cada obstáculo.
Él no nos llama a ser perfectos, de hecho, él ama nuestras imperfecciones, ayuda a corregir nuestros errores y perdona nuestros pecados; porque él no desea que seamos perfectos, sino que seamos mejores personas cada día, que demos bondad, amor, compasión y serenidad.
Dios nos recuerda día a día que su amor con nosotros es infinito y que no debemos de sentirnos menos porque, así como somos para sus ojos somos valiosos, él nos admira y nos ama.
Y es esa misma fe que él tiene en nosotros, nosotros debemos teera con nuestro ser, debemos de creer más en lo que hemos logrado porque eso también son logros.
Algunas veces debemos rendirnos ante él y admitir que algunas situaciones son grandes para nosotros él sabe cada esfuerzo, cada plan, y cada de deseo que nuestro corazón guarda y cada oración él escuchó.
Así que hoy te pido que confíes más en ti y en el poder de tu fe y deja que Dios obre en tu vida.
Con amor la autora.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario